
Educación y plataformas: tips para incorporar redes sociales al aula y hacerlas parte del programa educativo
Las redes sociales se volvieron un elemento imprescindible en la vida de los adultos y de un gran porcentaje del alumnado de primaria y secundaria. Hay muchos estudios sociológicos que hacen énfasis en la dependencia que pueden llegar a generar las plataformas sociales: utilizarlas como puente dentro del programa educativo podría ser una alternativa positiva para que los alumnos se relacionen con las redes desde otro lugar.
Lo sabemos: las redes sociales no son nada nuevo, pero cada vez se vuelven más accesibles para distintos grupos etarios y sectores sociales. La oferta y demanda se aplica en este mercado al igual que en los otros porque en el siglo XXI crece la tendencia a mostrar la vida a través de las redes. Como consecuencia van surgiendo diversas plataformas con distintos sistemas operativos pero similar objetivo, que comienzan su camino captando al público de nicho y después llegan a la tribuna mainstream.
Primero fueron el MSN y el mail, luego fue Facebook. Tiempo después se sumaron Instagram, Snapchat (que, al menos en Latam, no tuvo el éxito de sus competidores), Tik Tok y Twitch. ¡Seguro que tenés alguna de estas redes sociales en el celular y más de una vez se te ha pasado la hora perdido en la lupa de Instagram o scrolleando en Facebook!
En este sentido, el auge de nuevas plataformas de comunicación e interacción pueden ser la clave para transformar el programa escolar y lograr captar la atención de una determinada temática educativa desde ahí.
Según indica un informe realizado por Google en el Día de la Internet Segura y publicado en febrero del 2022, el 75% de los chicos de Argentina, Brasil, Chile, Perú, Colombia y México pasa alrededor de seis horas conectados al celular o redes sociales. Para tomar dimensión del número se puede comparar el rango de seis a ocho horas que se recomienda dormir para gozar de un buen descanso y de un buen rendimiento físico y mental durante el día.
Como espacio donde los adolescentes pasan gran parte del día, las instituciones escolares no pueden ser ajenas a estas cuestiones. Se relaciona también con el período post pandemia que arrojó cifras preocupantes como resultado de las pruebas Aprender. Así, las redes sociales y nuevas plataformas pueden ser la alternativa para aumentar el interés del alumnado en las diversas instancias educativas.
El principal desafío de las entidades y cuerpos docentes está en comprender e investigar cómo funciona cada plataforma y a qué tipo de público está dirigida para después ver qué tan viable sería crear alguna estrategia educativa con las redes sociales como complemento.
También las redes sociales pueden ser un canal de comunicación institucional entre el colegio y los alumnos. Claro que por una cuestión protocolar no reemplazarán a los espacios tradicionales de comunicación, pero sí podrían ser herramientas de utilidad para acortar distancias entre la institución, los docentes y los estudiantes.
