Impacto en la alfabetización: Efecto cuarentena

En un año el déficit creció 23% en el país. Es por las dificultades que tuvieron las familias para organizarse. Los datos surgen de un nuevo informe de la UCA.

FUENTE: Clarín

Con los chicos todo el día en casa por la cuarentena, muchos pensaron que los padres iban a tener más oportunidades de conectarse con ellos en lo afectivo y también en lo formativo. Al menos para compensar el menor vínculo que tuvieron con la escuela. Pero no fue eso lo que ocurrió. Más bien lo contrario, sobre todo en los sectores más vulnerables.

En sólo un año de pandemia, la cantidad de chicos argentinos de 0 a 12 años a quienes no les leen cuentos en sus casas pasaron de ser el 40,9% al 50,3%. El déficit creció 23% entre 2019 y 2020 y hoy ya son más de la mitad los chicos del país que no reciben narraciones orales. El incremento fue de 9,4 puntos porcentuales en un año.

Ese aumento se vio fundamentalmente en chicos de entre 6 y 8 años y hasta los 2 años, es decir, fue significativo justamente en la primera infancia y en los primeros años de la escuela, momentos clave para su formación, según surge del último informe sobre la infancia del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, que se presentó este jueves.

Ianina Tuñón, coordinadora del Observatorio de la UCA, explica que el gran crecimiento en la cantidad de padres que dejaron de leerles a sus hijos está vinculado a las múltiples tensiones que vivieron los hogares durante la cuarentena y a las dificultades que tuvieron para organizarse en una situación de encierro.

La sobre ocupación de las familias, sobre todo en los sectores vulnerables y en contextos de hacinamiento, impactaron -entre otras cosas- en la estimulación de los chicos a través de la palabra. Es algo que habitualmente hace la escuela y que muchos padres -por diversos motivos- no pueden acompañar o reemplazar.

¿Cuánto impacta concretamente en el proceso de alfabetización de los chicos que no les lean cuentos en sus hogares? Celia Rosemberg, psicolingüística (UBA, CONICET, CIIPME) orientada a la comprensión del desarrollo infantil y la educación, afirma que “con la lectura de cuentos el habla es más abundante. Incluye una mayor proporción de preguntas y lenguaje referencial. Ello se debe, en parte, al hecho de que los cuentos tienen un vocabulario diverso y menos familiar y una sintaxis más compleja”.

“Pero, además, la conversación en la situación de lectura de cuentos es fundamental porque el adulto mediatiza en la interacción el aprendizaje de vocabulario, el estilo del lenguaje escrito, las convenciones de la escritura, el libro como portador de texto, la conciencia metalingüística, la comprensión y producción de discurso narrativo, así como el sistema de escritura (de manera indirecta)”, agrega.

Por otra parte, el informe de la UCA cita una investigación internacional que analizó los cambios fisiológicos del cerebro de niños en edad preescolar a quienes les leen cuentos, en comparación a quienes no les leen.

“Mediante imágenes cerebrales, se comprobó que aquellos que escuchan historias con frecuencia tienen una activación neural cuantitativamente superior en aquellas áreas encargadas del procesamiento semántico (comprensión narrativa) y de la creación de representaciones mentales”, afirma.

Y completa: “Se encontró una asociación, pero no causalidad, entre un ambiente hogareño alfabetizador y la activación neurobiológica en niños de entre 3 y 5 años. Con resultados complementarios, se comprobó que en los contextos con variadas carencias suelen presentarse grandes dificultades en los procesos de alfabetización debido a que la cantidad y complejidad de palabras y oraciones que escuchan es menor que en los contextos más ricos, así como también hay menos oportunidades de diálogos con repreguntas”.

El impacto educativo del déficit en la lectura de cuentos se complementa con otros indicadores que afectaron a los chicos -especialmente los más vulnerables- por la cuarentena y la falta de clases presenciales. Entre ellos, la carencia de libros infantiles en sus casas.

En promedio, hoy el 42,1% de los chicos argentinos no tiene libros de cuentos infantiles al alcance de la mano, pero el déficit llega a 59,1% en los de sectores muy bajos, 51,9% en bajos, 37,3% en medio, y sólo 16,4% en chicos de sectores medio alto.

“Lo que se perdió en acumulación de capital humano durante un año o un año y medio sin presencialidad es irreparable. Existen metodologías de intervención, pero eso sucede en países más ricos y organizados. Aquí es mucho más difícil”, señala Tuñón.